La agricultura regenerativa en el sector de la almendra
En los últimos años ha surgido un modelo que va más allá de la sostenibilidad en el sector de la almendra: la agricultura regenerativa.

La almendra es un ingrediente de alto valor nutricional y gastronómico que se ha convertido en un protagonista en la industria alimentaria. Más allá del fruto entero, existen múltiples tipos de almendra procesada que permiten adaptarse a necesidades concretas.
En este artículo repasamos los usos más comunes de varios de esos tipos de almendra procesada: láminas, granillo, harina, pasta, splits y bastones.
Las láminas se obtienen de almendras repeladas al realizar cortes finos al grano de almendra. Son ligeras, delicadas y muy valoradas por su estética y textura.
Se utilizan en ensaladas, mezclas para granolas y como decoración en tartas, bizcochos o panes.
El granillo es una almendra troceada en pequeños fragmentos uniformes. su tamaño y forma permiten una gran versatilidad: se pueden usar en rebozados, en heladería y yogures, en ensaladas y platos fríos, como decoración en repostería…
La harina de almendra es el resultado de moler la almendra cruda o repelada hasta obtener una textura fina. Es rica en grasas saludables, baja en carbohidratos y no lleva gluten.
Dentro de sus múltiples usos encontramos panadería y repostería saludable, turrones y bizcochos y galletas, además de la industria de productos veganos.
La pasta de almendra se obtiene al triturar las almendras hasta formar un líquido denso. Es muy utilizada en elaboraciones que requieran un sabor concentrado, como rellenos de pastelería, helados artesanos, cremas o postres de alta cocina.
Los splits se hacen cortando el grano de forma simétrica, resultando dos mitades idénticas. Gracias a su aspecto natural, resultan ideales para productos artesanales. Sus usos más comunes incluyen mezclas de frutos secos, snacks saludables y barritas energéticas.
Los bastones son tiras alargadas y finas de almendra que se utilizan frecuentemente en la decoración de bizcochos y tartas, en galletas y pastas tradicionales y en mezclas de frutos secos.
