La agricultura regenerativa en el sector de la almendra
En los últimos años ha surgido un modelo que va más allá de la sostenibilidad en el sector de la almendra: la agricultura regenerativa.

La almendra española tiene unas características únicas en la recolección que inciden en la excelencia del producto.
Existe una gran variedad de almendras en el mercado y sus diferencias vienen dadas por múltiples factores que inciden en el producto, desde las variedades cultivadas hasta los métodos de recolección. Hoy queremos poner de manifiesto las características únicas en el método de recolección de la almendra española.
La almendra española es reconocida internacionalmente como sinónimo de calidad y seguridad alimentaria.
La almendra española ha destacado en los mercados como una almendra de calidad con unas características organolépticas únicas, un sabor inconfundible que va desde lo dulce a lo ligeramente amargo (según la variedad) y una producción sostenible y más ecológica gracias a los modelos de cultivo extensivos y tradicionales.

La almendra española, debido a su método de recolección y a los procesos posteriores, es una de las más seguras e higiénicas a nivel mundial. Estos procesos influyen directamente en la calidad microbiológica del producto final y, por ende, en su nivel de seguridad alimentaria.
La almendra española no llega a tocar el suelo en la mayoría de los casos: es recogida mediante mallas y lonas, de una manera más tradicional, aunque mecanizada. El fruto se recoge directamente del árbol por lo que, al no tocar el suelo, la acumulación de microorganismos y bacterias es exponencialmente menor.
De esta forma se reduce drásticamente la posibilidad de que el fruto se contamine con bacterias como la salmonela o E. coli.
Los principales países productores cuentan con normativas sanitarias estrictas. Sin embargo, España tiende a aplicar medidas preventivas más enfocadas a evitar la contaminación desde el origen (mediante buenas prácticas agrícolas), mientras que otros países se apoyan más en la mitigación posterior del riesgo a través de tratamientos térmicos.
Como conclusión, todo influye en la percepción del valor del producto. Las almendras españolas suelen posicionarse como un producto de mayor calidad, más artesanal y natural, lo que permite acceder a nichos de mercado más exigentes. Al mismo tiempo, son más seguras, higiénicas y conservan mejor las propiedades organolépticas del fruto al no ser sometidas a procesos térmicos que puedan alterarlas.