Entrevista a Jesús López, científico del CEBAS-CSIC
Jesús López, científico del CEBAS-CSIC, nos habla en detalle sobre experimentación y transferencia en el cultivo de la almendra.

En Manolet Almonds queremos mostraros la industria de la almendra desde dentro de la mano de expertos en el sector.
Seguimos con esta serie de entrevistas en la que hablamos con varios científicos y científicas del centro de investigación CEBAS-CISC que se han especializado en diferentes ámbitos relacionados con la producción de almendra. Hoy es el turno de Jesús López, especializado en la línea de investigación de transferencia y manejo agronómico de las variedades, quien nos ha hablado en detalle sobre la experimentación y la transferencia en el cultivo de la almendra.
A nivel de producción, conocemos que la almendra americana, por así decirlo, o también australiana, se emplean grandes volúmenes de agua y un cultivo muy exhaustivo. Esto hace que los niveles de producción media sean muy elevados, lo cual hace que sean muy rentables. Quizás sosteniblemente no es lo ideal porque se gastan unos recursos muy necesarios como es el agua. Otra diferencia es la cáscara dura que tiene la almendra ibérica, o que tradicionalmente tiene la almendra ibérica, y la cáscara blanda americana.
¿Qué ventajas tiene la almendra ibérica, sobre todo cuando hablamos de cáscara dura? Pues que tiene una protección total. Esa protección, que va desde que abre el fruto hasta que lo podemos estocar durante meses, protege nuestra almendra y evita que se contamine por cualquier polvo, patógeno o cualquier otra cosa.
Para nosotros la experimentación es la clave, podríamos decir, del éxito de las variedades del CEBAS-CSIC. Iniciamos un proceso de multiplicación y de expansión de esas selecciones a parcelas experimentales no oficiales, ya que en España no hay una red oficial de experimentación. Evaluamos todas esas características, evaluamos el comportamiento agronómico, los datos fenotípicos…
Paralelamente, hacemos también una experimentación organoléptica y química, un análisis químico y organoléptico, para comprobar si satisface las necesidades del sector.
Es quizá la labor más visible de todo lo que hacemos en este centro de investigación, donde, una vez controlados los parámetros que estudiamos de las nuevas selecciones o de las variedades, y ya decidimos obtener una variedad, nos ponemos en marcha a divulgar, a transferir, a hacer llegar al sector productivo toda la información necesaria, tanto agronómica como industrial, si la tenemos.
Desde que visualizamos o decidimos que un genotipo reúne las características para ser una variedad, iniciamos el proceso de registro a nivel europeo. Empezamos con la difusión y con el establecimiento de relaciones con viveristas, que son nuestros partners, para poder llegar a los productores, cómo multiplicar el material vegetal, en qué condiciones, y siempre teniendo en cuenta las distintas necesidades de las regiones productivas a nivel español o europeo.

En los últimos años, en esta última etapa del programa de mejora genética del almendro, intentamos satisfacer las necesidades de las tres partes de la cadena agroalimentaria en el caso del almendro. Por un lado, la parte productiva, con una mejor producción para los agricultores, con una mejor garantía fitosanitaria, mejor resistencia a enfermedades… En definitiva, facilitar la labor agronómica del productor de campo.
También tenemos en cuenta la información que nos llega desde los industriales o las necesidades que tiene la industria: que no haya separación de medias, que no haya partido de frutos en el descascarado, y que en el repelado haya un buen comportamiento, ya que las variedades que presentan un mayor porcentaje de separación de cotiledones no son aptas para otros productos como snacks, turrones y demás.
Es necesario también tener en cuenta la última parte de esa cadena, la parte del productor o el comercializador: ¿qué tipo de producto necesita y con qué calidades? Por eso es necesario tener una visión global y recibir la información de todas esas partes para ir mejorando; no incorporando a nuestra variedades, sino seleccionando bajo esos criterios que nos demanda el sector productivo.
Es especialmente importante que cada vez se alcancen valores mucho más altos en cada uno de esos procesos o de esas necesidades, más que que sea muy buena agronómicamente una variedad pero que a nivel industrial pueda comportarse mal; quizás esa variedad perdería interés. Es mejor que tenga un nivel alto en todas las exigencias de esa cadena agroalimentaria.
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